Geometría del Doble - Meshes of the Afternoon (Maya Deren, 1943)

Hay películas que cuentan una historia.

Y hay películas que inventan una forma nueva de pensar.

Meshes of the Afternoon pertenece a esta segunda categoría.

Rodada en 1943 por Maya Deren, esta obra de apenas catorce minutos cambió para siempre la relación entre el cine y la subjetividad femenina. No porque hablara de una mujer. Eso ya ocurría en muchas películas. Lo revolucionario fue que, por primera vez, una mujer utilizó la cámara para explorar su propio inconsciente.

Mientras el cine clásico organizaba la mirada femenina como objeto de contemplación, Deren desplazó la pregunta.

Ya no se trataba de:

¿Cómo la ven?

Sino de:

¿Cómo se experimenta a sí misma?

La protagonista atraviesa una serie de espacios domésticos aparentemente cotidianos. Una llave. Una escalera. Una figura encapuchada. Una flor. Una puerta.

Todo parece real.

Y sin embargo nada obedece a la lógica del mundo exterior.

La película funciona como un sueño que se pliega sobre sí mismo.

Cada acción vuelve a comenzar.

Cada objeto reaparece transformado.

Cada recorrido conduce al mismo lugar.

Pero nunca de la misma manera.

En el plano central de esta lámina aparece una de las imágenes más importantes de toda la historia del cine experimental.

Una mujer duerme.

Otra mujer la observa.

No son dos personajes.

Son dos estados de una misma conciencia.

La perseguida y la perseguidora.

La soñadora y la observadora.

El cuerpo y la mente.

La memoria y la vigilancia.

La figura dormida se extiende horizontalmente como un territorio interior. La figura despierta se eleva verticalmente como una conciencia que intenta comprender lo que ocurre.

Entre ambas aparece una cruz invisible.

Y el centro del plano ya no pertenece a ningún cuerpo.

Pertenece a la distancia que las separa.

Ahí nace la Geometría del Doble.

La espiral áurea no organiza aquí una composición clásica. Recorre el trayecto psicológico que une ambas figuras. Comienza en el rostro de la observadora y termina en la mano inerte de la mujer dormida.

No describe una armonía.

Describe una búsqueda.

No señala una respuesta.

Señala una fractura.

Porque el verdadero tema de Meshes of the Afternoon no es el sueño.

Es la imposibilidad de escapar de uno mismo.


Voz de la protagonista

"La sigo por todas las habitaciones.

Siempre llego tarde.

Siempre encuentro una puerta que acaba de cerrarse.

Creía que perseguía a una desconocida.

Ahora empiezo a sospechar que llevo toda la película persiguiéndome a mí.

La encuentro dormida.

La encuentro caminando.

La encuentro detrás de los espejos.

Cada vez que creo haber llegado, vuelve a alejarse.

Y entonces comprendo algo extraño.

No intento alcanzarla.

Intento recordarme."


Maya Deren no pidió permiso para entrar en el territorio del inconsciente.

Simplemente abrió la puerta.

Y desde entonces el cine ya no volvió a soñar de la misma manera.

Laura Muñoz Liaño
Atlas de Geometrías Desplazadas


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